Política y perdón…la clave de la salida, por Orlando Viera-Blanco

Maurice Duverger decía que la política “es la lucha de los individuos para conquistar el poder donde los vencedores lo usarían en su provecho”. Pero es la política en términos de combate, no de estrategias y valores funcionales. En la política de los modernos el reto es conectar con las masas, dando con los elementos identitarios de preferencia y movilización. Y ese elemento es ser como tú. Veamos…

Gramsci concebía la Política en su formación lógica: cuerpo-desarrollo por el poder. A Maquiavelo le gustaba la fuerza–comentaba-pero a Bodin el consenso. Entonces la política no es el fin justificando los medios (El Príncipe), sino la inteligencia que justifica ese fin [el poder]. De los antiguos a la modernidad la dimensión política pasó de la guerra a la paz. ¿Cómo? Por la aquiescencia (aprobación) liberal y contractual. Es la concepción censitaria. El yo-ciudadano que delega en el tu-representante, sus identidades e intereses comunes. Gramsci lo denominó el arte político basado en el hecho irreducible de aceptar la existencia de gobernantes y gobernados, de dirigentes y dirigidos, donde convivir demanda condiciones generales-consensuadas-de orden jurídico, social, cultural y político. Esa es la verdadera República, la verdadera revolución.

Venganza Vs. Redención.

¿Cuáles son esas condiciones generales de identidad? ¿Por qué en medio de la anarquía, la violencia y el timo un dictador puede sobrevivir? Porque las masas no vislumbran alternativas identitarias. Y no podemos construir un cuerpo identitario (lógica del poder ciudadano no autoritario) si no precisamos los componentes antropológicos, históricos, culturales, sociales, económicos y políticos que caracterizan el cuerpo social. El arte de la política-como desarrollo estratégico eficaz para alcanzar el poder-pasa por entender qué nos pasó desde lo originario. Por qué se instaló en el país este potaje dictatorial, cleptócrata, plutócrata y comunal que subsiste gracias a un perverso nutriente llamado polarización. ¿Cómo desanudarla? Apelando al perdón. Simple y complejo a la vez. Hemos sido una sociedad históricamente violentada, desplazada y despojada por guerras de luchas de clases desde la independencia, pasando por la guerra federal (de 500 mil habitantes murieron 100 mil); montoneras, revoluciones multicolores, liberales, restauradoras o nacionalistas, que fueron antesala de un positivismo gendarme (Castro-Gomecismo) que gracias al petróleo nos convirtió en una sociedad además de ultrajada y fatigada, parasitaria, aduladora y rapaz. Ello se redime de dos maneras: Venganza o redención. Y por ahora otros practican primera (Dixit Delsy Eloina).

Gracias Chávez: De mantuanos a miserables.

LA PATILLA

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