En opinión: Abrir el juego económico

El presidente Nicolás Maduro decidió mover sus piezas en el tablero económico. El éxito de su jugada está en sincronizar sus movimientos, en algo así como jaque mate en cuatro pasos.

Sí para el 20 de agosto, cuando entre en vigencia la reconversión monetaria, ya la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) ha aprobado el nuevo decreto sobre ilícitos cambiarios que –de acuerdo con lo dicho en cadena nacional por Maduro- permitirá el libre flujo de inversiones en monedas extranjeras y el white paper del Petro deja de estar en blanco; sí se hacen coincidir en tiempo y espacio estas decisiones, que se sumarían a la entrada en vigencia desde el viernes pasado y hasta el 31 de diciembre de 2019 de las exoneraciones de impuestos, tasas arancelarias y gravámenes a quienes importen bienes de capital, materias primas, maquinarias y repuestos, entre otros, las probabilidades de éxito se potencian.

La jugada ha caído de sorpresa. La oposición ha centrado sus críticas y sus acostumbrados pronósticos de fracaso en la peregrina idea de que es más confuso para el ciudadano que le quiten cinco y no tres ceros al cono monetario, que no habrá suficiente efectivo que ya no hay o que la reconversión implica un aumento de precios indirecto en bienes y servicios como la gasolina cuyo costo en estos momentos es ridículo.

El desconcierto entre los voceros económicos de la oposición es tan evidente que un alto directivo de Consecomercio decía en un diario de Caracas que la exoneración de impuestos a los importadores traerá más inflación porque el Gobierno dejará de percibir esos ingresos y terminará generando más dinero inorgánico ¡a ver! los muy neoliberales empresarios venezolanos ahora quieren pagar impuestos y a un Gobierno que no reconocen.
Sincronizadas, las decisiones anunciadas por Maduro pueden conformar un trampolín para un revote exponencial de la economía porque en su conjunto abren el juego, crean un nuevo escenario, permiten que otros actores intervengan al crear condiciones más favorable y confiables, condiciones a las que el capital le será difícil resistirse.
El anclaje del Bolívar Soberano al Petro no hace más que simplificar y sincerar la ecuación que rige la economía venezolana. El valor de un Petro equivale al precio de un barril de petróleo y el precio del barril se define en el mercado internacional, por lo que el bolívar estará soportado realmente en el petróleo.

Economistas de oposición dicen que eso no puede ser, pero desde que somos un país petrolero el factor que da valor a nuestra moneda es el petróleo. Además, en la actualidad, buena parte de las reservas internacionales están soportadas en otro bien nuestro, el oro. El hecho de que el oro esté en las bóvedas del BCV y el petróleo siga en la Faja del Orinoco no lo inhabilita para respaldar el bolívar.

La jugada de Maduro puede darle una victoria sobre los factores económicos de la oposición, derrotada y dispersa políticamente, y sobre el gobierno de los EEUU cuyo propósito real no es sólo derrocar al Presidente sino forzar la dolarización oficial de la economía del país como estrategia de defensa de su propia moneda que ha entrado en guerra con el yuan, el rublos y el euro. En su política de fortalecer el dólar para atraer inversiones al territorio de los EEUU han provocado la devaluación de todas las monedas del hemisferio.
Abrir el juego, permitir que los actores económicos se muevan con libertad y atraigan inversiones puede reflotar la economía y salvar al bolívar, nuestra soberanía.

En la guerra de guerrillas hay una máxima, la movilidad constante. Si una columna controla un territorio, mantiene una misma posición como se hace en la guerra convencional es derrotada. Hay que moverse, abandonar posiciones que no se puedan defender hasta crear condiciones más favorables. Algo así puede funcionar en esta guerra de precios más si los factores económicos no cuentan ahora con un factor político o militar para tomar el poder. Hay que obligarlos a salir de sus trincheras y eso sólo es posible abriendo el juego.

PANORAMA

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