Bancos de sangre operan a medio andar

Las quejas de los pacientes zulianos no solo están sustentadas en la escasez de medicamentos o las precarias condiciones de los centros de salud. Encima, los bancos de sangre de los principales hospitales de la región y el Instituto Hematológico de Occidente se encuentran ‘a medio andar’. “No podemos aceptarles los donantes porque no hay bolsas y tampoco reactivos”, es la respuesta que reciben constantemente quienes urgen por una transfusión, bien sea por una hematopatología, un accidente o una intervención quirúrgica.

La peregrinación de Kénder Alcalá con sus seis donantes se prolongó por 15 días. De hospital en hospital, imploraba el servicio. La anemia falciforme que padece este joven de 28 años causó el descenso del nivel de hemoglobina a 3. El tiempo se acortaba y un “no” tajante debilitó su cuerpo, al igual que sus esperanzas.

“El problema es muy grande. Fuimos a muchos sitios y no conseguíamos nada. En el ‘Universitario’ no hay reactivos y en el ‘General del Sur’ nos dijeron que no tienen personal. Dimos demasiadas vueltas y Kénder entró en crisis. Los dolores en los huesos se volvieron insoportables, igual que el ahogo y la debilidad”, relató, con lágrimas en los ojos, Kenis Ochoa, su hermana.

“Luego de tanta insistencia”, el Banco de Sangre del Zulia logró procesar una de las tres unidades sanguíneas que Alcalá requería y canalizó el proceso en un hospital.

Pero esta institución, considerada un centro de referencia para la resolución de enfermedades hematológicas e inmunológicas en la entidad, también  “pide a gritos la dotación de insumos”, reclamó Oraima García, madre de un paciente diagnosticado con anemia falciforme, quien, además, sufrió un accidente cerebrovascular en febrero pasado, a sus 21 años, por la falta absoluta de tratamiento.

Reportó que “las fallas más graves se presentan desde este año” y, este mes, “llegaron al colapso” por la carencia de bolsas para almacenar la sangre y de los reactivos para analizarla. Agregó: “Los doctores son los que brincan y saltan. Ellos obtienen una pequeña parte de lo que se necesita para que nuestros seres queridos sobrevivan”.

En 2005, el recinto –dependiente del Ministerio de Salud y de la Gobernación del Zulia– atendía entre 80 y 100 personas que acudían para donar. Zulianos reportaron que ahora “pasan hasta una semana paralizados”.

Las dificultades también las viven en el Hospital General del Sur (HGS), que se transforma, en ocasiones, en dormitorio para los donantes. Así lo denunció uno de los médicos del servicio pediatría, quien se mantuvo en el anonimato por temor a represalias: “Los donantes deben pasar la noche aquí para entrar en los cinco o diez cupos diarios que dan. Es irrisorio, pues, como mínimo, son cuatro donantes por cada paciente que va a ser operado. ¿Cómo se hace cuando hay 10  programados para cirugía o cuando ocurre un accidente con varios heridos de gravedad?”.

Asimismo, enfatizó que  cada donación implica hasta cinco bolsas de transferencia, puesto que de los 500 centímetros cúbicos de sangre completa “se extraen diversos derivados como: concentrados globulares, plaquetas, crioprecipitado, plasma, albúmina e inmunoglobulina”.

El especialista reiteró que las “severas irregularidades” en el suministro de este insumo comenzaron a principios de este año. Reveló: “Muchas veces no tenemos cómo transfundir y ha muerto gente por eso”.

Por su parte, la secretaria de Salud del Zulia, Omaira Prieto, en entrevista con PANORAMA dijo lo contrario: “No hemos dejado de hacer ninguna transfusión por que nos falte sangre”.

A la vez, garantizó que el análisis químico se realiza de manera adecuada. “Estamos trabajando normalmente con los reactivos. Incluso, estamos prestando apoyo a otras instituciones con algunos. Tengo reactivos, los que estoy necesitando, los tengo”, insistió.

Sobre la falta de personal, aseveró: “No me han dado ninguna información”. Pero reconoció que, hasta la semana pasada, registraban “poca cantidad de bolsas”, pero que “el Ministerio (de Salud) despachó el fin de semana”.

Aclaró que este material “se está distribuyendo en cada uno de los centros hospitalarios y dejando un grupo en Banco de Sangre para las emergencias”.

Entretanto, en el ‘Noriega Trigo’ el banco de sangre “a duras penas funciona”. La centrifugadora está dañada y parte los tubos de ensayo al ingresarlos en la máquina. Además, la nevera especializada congela las muestras sanguíneas y, en un intento por remediar la situación, ingresaron al área una de uso doméstico que no la iguala en funcionamiento, debido a que “rompe los glóbulos rojos”, señaló una trabajadora.

Allí también reportaron la carencia de reactivos y mostraron las bolsas de sangre que están vencidas desde abril.

Un médico advirtió que si un enfermo no recibe oportunamente sangre, “puede morir por muchas variantes, como shock hipovolémico o anémico”.

Desde hace dos meses, en el Sahum se enfrentan a ese riesgo, pues no admiten donaciones por no tener dónde almacenarlas. “Trabajábamos normal, pero después Dirección solo daba 20 bolsas, hasta que no dio más. Cada familiar se encarga de buscar la sangre y los reactivos por su cuenta”, afirmó una enfermera.

El problema se replica en el Hospital Chiquinquirá, que se encuentra en cierre técnico y solo transfieren sangre en casos de urgencia. “Llega un paciente con una hemorragia, trae su sangre y lo transfundimos”, esa es la regla por la que se rigen en el centro asistencial que antes superaba los 20 donadores por día.

Explicaron: “Ha bajado mucho la donación. Este año no se han hecho jornadas y (por la paralización) las áreas quirúrgicas (sala de parto y pabellón), que tienen mayor consumo de sangre, no están funcionando”.

Sobre este aspecto, la titular de la cartera de Salud sostuvo que el número “de donantes está un poco bajo”, sin embargo, la secretaría está orientada a la promoción de campañas para superarlos.

PANORAMA

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