Ya no hay tiempo, por Rafael Ramírez

El país no aguanta mas. Ya no hay tiempo para seguir improvisando, reciclando ministros, repitiendo tácticas gastadas, políticas fallidas. Ya no tenemos mas tiempo para que el madurismo siga prometiendo cosas que sabe, no puede cumplir, haciendo anuncios que se convierten en estruendosos fracasos. Destruyendo una a una las instituciones y empresas del Estado en su afán sectario de controlarlo todo. No hay mas tiempo para este gobierno.

 

Nuestro pueblo ha pagado un precio muy alto por la incapacidad para gobernar del madurismo, por la improvisación y por los “ensayos” del empirismo político. Una gestión donde se desprecia el conocimiento, la experiencia, donde el trabajo y la capacidad son una excepción. Una dirigencia que ha impuesto el miedo, la persecución como política de Estado, un gobierno policíaco donde se violan de manera permanente los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

 

El madurismo ha impregnado y estimulado los peores valores en nuestra sociedad: el individualismo, la intolerancia, el desgano, la irresponsabilidad. El “pranato” se ha convertido en su forma de accionar político: la violencia, la censura, la utilización de la justicia para la persecución política, el secuestro y prisión por razones políticas, sin derecho a la defensa, al debido proceso, la inseguridad de estar en el país, el miedo a expresar opiniones políticas, los linchamientos morales, las acusaciones sin derecho a la defensa, las ofensas de todo tipo.

 

PDVSA en ruinas, desmantelada, aniquilada en su moral, sus trabajadores perseguidos, acosados, en tan solo cuatro años, la producción cayó ¡mas de un millón quinientos mil barriles día de petróleo!, nuestras refinerías inoperantes, la empresa estigmatizada, sus líderes perseguidos, su unidad fracturada. Fueron capaces de destruir lo que no pudieron las transnacionales, ni el sabotaje petrolero, ni la gente del petróleo: destruyeron a la Nueva PDVSA, la Roja Rojita, en una “vendetta” miserable, contra una de las obras y política mas exitosa del Comandante Chávez y de la Revolución, nuestra Política de Plena Soberanía Petrolera. Lo destruyeron todo en su afán de extirpar de su seno al “ramirismo”, al Chavismo. Hoy día es un retazo de intereses grupales-económicos, que la están entregando por partes, incapaces como son, de operarla y de conducir la otrora quinta empresa petrolera del mundo.

 

La Política Petrolera tiene una extraña y única característica en nuestro país, altamente dependiente del modelo rentista petrolero: aunque es una política que resulta siempre muy compleja, difícil de explicar y de entender, que se dirime en el ámbito de decisiones soberanas, en la relación con los intereses transnacionales, en la arena internacional, en las operaciones petroleras, en los contratos, juicios internacionales, modelos económicos, en complejas operaciones financieras, técnicas y alianzas, aunque resulta la mayoría de las veces compleja para la discusión pública, nacional, sus resultados se reflejan de manera directa en la economía y calidad de vida de todos los ciudadanos.

 

Así, en los años de la “apertura petrolera”, se vivió en el país una crisis de dimensiones tales que dieron origen al 27 de febrero de 1989, al 4 de febrero y al 27 de noviembre de 1992. Luego, durante el Gobierno del Presidente Chávez, nuestra política de Plena Soberanía Petrolera, logró revertir la entrega de la “apertura”, fortalecer nuestra empresa Nacional PDVSA, recuperar el ingreso fiscal, la política de precios, en vez de la política volumétrica de la apertura, y logramos captar mas de 480 mil millones de dólares de la renta petrolera, que, de otra manera, se la hubiesen apropiado las transnacionales. Con esa cantidad inmensa de recursos fue que el gobierno del Presidente Chávez pudo hacer una distribución popular de la renta, lo que se tradujo en un sostenido crecimiento de la economía, el pago de la deuda social con nuestro pueblo, y disfrutar de mas de una década de crecimiento y prosperidad para todo el país.

 

Ahora, en un mezcla desastrosa de improvisación, miedo a asumir una política económica correcta en su momento, intereses de grupos económicos que han surgido y se han hecho poderosísimos medrando entre las ruinas de nuestra economía, a la sombra de la especulación financiera, las importaciones, el acceso de los “panas” a dólares preferenciales, aunado todo ésto a la destrucción de PDVSA, ahora incapaz de producir los tres millones de barriles día que producíamos hace sólo 4 años, incapaz de abastecer ni siquiera el mercado interno de combustibles, incapaz de captar el ingreso petrolero que genera un precio razonable de mas de 67 dólares el barril y en alza, tenemos una situación económica tan compleja y difícil, que nos ha colocado al borde del abismo como país.

 

Acá debo recordar que, lamentablemente, yo tenía razón cuando por allá en 2013, le argumentaba a los compañeros del gobierno, a los líderes del madurismo, al propio presidente, a los líderes del PSUV que el tema petrolero no es cualquier cosa, PDVSA hay que cuidarla y preservarla de los apetitos e intereses de grupos de poder. El Comandante Chávez siempre cuidó a PDVSA, la protegió, la estimuló, siempre nos tuvo, me tuvo, fuera del alcance de los intereses de grupo que coexistían en nuestro movimiento, él sabía además que nuestro equipo en el sector petrolero, era uno de los pocos capaces de avanzar a su lado, sin cálculos egoístas de ningún tipo, en el desarrollo de las tareas políticas y económicas, nacionales e internacionales, que imponía o requería la revolución, la soberanía y el interés nacional; sabía que lo haríamos y, muy importante, lo haríamos bien, con capacidad de trabajo y toda la calidad política que él quería darle. Por cierto, que, este afecto, confianza y camaradería del Comandante Chávez, despertaron, de manera insospechada, las mas bajas y abyectas pasiones, celos y rencor que estaban allí, luego de la partida del Comandante afloraron abiertamente y se expresaron de la manera que lo han hecho.

 

El Comandante Chávez cuidaba y protegía a su Nueva PDVSA, a sus trabajadores, porque él sabía, por su experiencia durante el Sabotaje, que, en PDVSA, no se podía improvisar, que hacía falta compromiso, conocimiento, capacidad y calidad revolucionaria. Por eso y bajo esa premisa, estuvimos al frente del sector durante mas de doce años, y los resultados estaban a la vista de todo el país, con una empresa poderosa, una política petrolera correcta y, en consecuencia, un robusto, por decir lo menos, ingreso petrolero, no sólo derivado de nuestra producción y política de defensa del precio, sino, fundamentalmente, por los ajustes que hicimos a las regalías, impuestos y el control sobre las operaciones del sector. Así es que, esta “vendetta” emprendida hace cuatro años contra lo que llamaron el “ramirismo”, esa destrucción de la obra del Comandante Chávez, de nuestra obra colectiva, de la Nueva PDVSA ha resultado en un desastre, el peor error del Presidente.

 

Pero no sólo PDVSA está mal, como hace ver el madurismo en su propaganda. No, todo está mal, muy mal. No hay empresa del Estado que no esté paralizada o a mínima capacidad de funcionamiento, no hay sector productivo, del ámbito privado, que no esté en iguales o peores condiciones. Ningún sector productivo está cumpliendo sus tareas. Es obvio que no producimos ni siquiera los insumos básicos de alimentación, de otra forma, las cajas Clap no serían necesarias y menos aún, traerían productos extranjeros. La caída consecutiva, acumulada de cinco años del Producto Interno Bruto, es una clara medición de que estamos ante la peor crisis de nuestra historia en el ámbito productivo.

 

Los servicios públicos colapsaron, no funcionan: el sistema eléctrico, Corpoelec es un caos con sus apagones consuetudinarios; graves problemas con el abastecimiento de agua, agua potable; el transporte público es inexistente, entre las fallas permanentes del Metro de Caracas, la desaparición de la flota de autobuses del Estado, y la modalidad de transportar a los ciudadanos en camiones de transporte de ganado, el Pueblo trabajador hace esfuerzos extraordinarios para trasladarse. Un país sin medicinas, sin internet, sin cobertura celular, sin conexión satelital, sin conexión ni transporte aéreo.

 

Una gestión del gobierno que ha sido una calamidad para el pueblo, el desmantelamiento de todos los programas creados por la Revolución para proteger, incluir y dignificar a nuestro Pueblo, nuestras Misiones Educativas, de Salud, Alimentación, todo eso ha desaparecido, todo se reduce ahora al llamado “Carnet de la Patria”.

 

Para millones de venezolanos, el tiempo se acabó hace bastante rato. Para los que no pueden alimentarse, ni conseguir alimento para sus hijos o sus familias, para las víctimas de la violencia en la calle, viviendo en un virtual toque de queda impuesto por el malandraje, para los pacientes de enfermedades de alto riesgo: Sida, Cáncer, enfermedades Cardíacas, Artritis, Renales, Diabetes, Hipertensión, Depresión, no consiguen los medicamentos, ¡se mueren! Los niños de la calle, los Pueblos Indígenas. Para los cientos de miles de jóvenes, profesionales que han decidido irse del país, sin posibilidades de mantenerse o vivir en nuestra patria, empezar de cero, en una tierra desconocida, sometidos al escarnio del recién llegado, la explotación de la que son objeto.

 

Estamos retrocediendo décadas en nuestras posibilidades de desarrollo con la pérdida de nuestro talento humano, convertidos en un país triste, de supervivencia, donde las enfermedades endémicas y superadas hace décadas han vuelto, no hay perspectivas de futuro, con un proceso hiperinflacionario que expropia todos los días al trabajador; con una moneda que no tiene ningún valor, un país donde cualquier aventurero con unos pocos dólares lo compra, donde todo se vende, donde el trabajo y la honestidad no tienen valor alguno.

 

Un país que tan sólo hace cinco años era la esperanza de los pueblos de la tierra, el ejemplo de posibilidad de redención de los humildes, de los países en desarrollo, con un líder carismático, un país respetado en el Mundo, con programas y experiencias sociales exitosas y únicas, que alcanzó las metas del milenio de las Naciones Unidas, que abatió la pobreza y la exclusión, un país, líder en el mundo petrolero, con una PDVSA fuerte, sólida, en expansión, con una economía estable, listo para dar un salto hacia adelante en su proceso de industrialización y diversificación económica, un país alegre (así catalogados por los índices correspondienteaz), donde había alimentos, medicinas, cultura, esparcimiento, donde todos podíamos estar y expresarnos. Ese país ya no existe mas, lo acabaron.

 

Por eso Ya no hay mas tiempo. Algo tenemos que hacer por nuestro país, mientras se pueda evitar una explosión social o un zarpazo de la derecha, porque lo que vendrá será el fascismo, o una intervención extranjera. Está claro que las fuerzas de extrema derecha, apoyados abiertamente desde el exterior, están trabajando para un golpe de Estado, cruento, que tendría un desenlace violento, o bien por la fuerza que aún tiene el Chavismo o porque las fuerzas golpistas buscarán arrasar con todo lo que se parezca a Chávez, al Poder Popular. Hay mucho odio acumulado y la actitud del “pranato” del madurismo lo que ha hecho es exacerbar las ganas de la revancha, de un “ojo por ojo”, donde todos quedaremos ciegos.

 

Hay que insistir en las posibilidades que brinda la Constitución antes de que todo se siga deslizando al abismo. La Asamblea Nacional Constituyente existe y es una realidad política. Como lo mencioné en mi artículo titulado “La línea Roja de Chávez”, se activó este mecanismo supraconstitucional, para resolver un problema político, que no tenía nada que ver con la Constitución, pues la misma seguía perfectamente vigente. Pues bien, ese problema político no sólo persiste, sino que se ha agravado, es sólo cuestión de tiempo, volver a escenarios de confrontación y violencia, porque el fondo del mismo, no se ha resuelto.

 

Ahora, por azares de la política, la Asamblea Nacional Constituyente cambió de manos, se le escapó el control al madurismo, en un movimiento surgido desde el seno de los propios Asambleístas. Se abre así una posibilidad de que la ANC actúe en concordancia con las necesidades políticas del momento y las atribuciones supraconstitucionales que tiene. La “línea roja de Chávez”, hace rato fue traspasada por el madurismo en el seno de la ANC, prueba de ello, son las Leyes entreguistas e inconstitucionales que se han aprobado en su seno, su silencio ante hechos y decisiones absolutamente contrarias al espíritu de la Constitución, y a los principios que dieron origen al Chavismo como movimiento: El Arco Minero, las Nuevas Empresas y Contratos otorgados en la Faja Petrolífera del Orinoco, el Decreto 3680 donde se dan plenos poderes para entregar PDVSA, la Violación de los Derechos Humanos, la Crisis Económica: la Hiperinflación, Devaluación, Especulación, El Petro; La crisis de Salud, de Alimentación, de los Servicios Públicos: agua, electricidad, transporte y un largo, etc. La ANC ha guardado silencio, sólo levanta la mano para aprobar decisiones que el madurismo ya trae “aprobadas” desde su círculo íntimo.

 

PANORAMA

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