¡LA CAÍDA! Ortega y Maduro “rodarán”, embriagados de poder, arrogancia y cleptomanía “Robolucionaria”

El fin de Daniel Ortega

1. Sonatina en la República Bananera

Cuando se preside un país que los gringos llaman Banana Republic; cuando los purpurados y capitalistas toman distancia del palacio presidencial; cuando el neofascismo mayamero declara el RIP (Q.E.P.D.); cuando mueren alrededor de cien protestantes en la calle; cuando la dinastía tropical de los Chamorro puede hablar impunemente vía su panfleto oligárquico “La Prensa” de la “dictadura orteguista”; cuando el heroico Ejército de Sandino declara que es “el pueblo uniformado” y que no tiene porque disparar “al pueblo” –es decir, que no matará por el New Deal orteguista– y, cuando la poesía del gran Rubén Darío se vuelve apodigma (verdad) de la realidad nacional, entonces se sabe, que la batalla de Daniel Ortega está perdida. La arrogancia del poder de los gobiernos de centro-izquierda, que sólo escucha a sus lambiscones cortesanos; el alejamiento de la población; la fe en la alianza con los jerarcas católicos y los empresarios; debilidades nepotistas típicas de Centroamérica; la incapacidad de prever el fracaso del madurismo y la entrega del legendario olfato político pragmático de Daniel Ortega a un matriarcado tropical sui generis, contribuyeron a la catástrofe actual, que día a día se asemeja más al desastre del madurismo venezolano.

2. Destrucción anunciada de Ortega, 2016

El 29 de septiembre del 2016, publiqué el análisis “Washington inicia la 2da Guerra de Destrucción contra la Nicaragua Sandinista”, donde advertí sobre la nueva campaña de destrucción económica y contrarrevolución cromática, que Washington llevaba a cabo para lograr el regime change (cambio de gobierno) en Nicaragua. Cité a la paladina de la mafia monroeista de Miami, la congresista republicana Ros‐Lehtinen, que con motivo de la agresión del Nica-Act (Ley de condicionamiento a la inversión nicaragüense), declaró desvergonzadamente: ʺhasta que Nicaragua tenga elecciones libres, justas, transparentes y supervisadas por observadores electorales nacionales e internacionales creíbles…Estados Unidos va a…prevenir el acceso a los fondos internacionalesʺ. Siendo objeto de una declaración fáctica de guerra por parte de Washington, estaba claro que el gobierno Ortega-Murillo iba a ser insostenible. ¿Qué estrategia, por lo tanto, podía salvar al desarrollismo sandinista del retorno de la banana republic somocista?

3. Defensa estratégica, 2016

A inicios de octubre 2016 envié una propuesta confidencial de defensa estratégica a un comandante sandinista, amigo mío, solicitándole que se la hiciera llegar al Presidente. Lográrlo no sería fácil, porque el comandante Ortega ya había entregado todo el poder de facto a su esposa Rosario Murillo, sin cuya autorización previa ningún ministro podía ver al Presidente, ni hacer declaraciones públicas (sic). Una acumulación de poder notable, sin duda, dentro de un matriarcado centroamericano sui generis, no carente de aires extravagantes del Mayo de Paris, 1968 y, por supuesto, la sumisión total al Cardenal Ovando y Bravo, ex enemigo mortal de la Revolución Sandinista.

4. Modelo y personajes de Ortega, agotados

La misiva que envié al amigo comandante, decía lo siguiente: “El actual modelo de Daniel y Rosario está agotado. De hecho, el Nica Act te lo indica con claridad. Y, no sólo el modelo está agotado, sino también ambos personajes. Ninguno de los dos, por múltiples razones, podrá gobernar más allá de unos 4/5 años. La crítica respectiva del hermano de Daniel, el ex General y ministro de defensa, Humberto Ortega, en el canal de televisión sandinista del domingo pasado, fue solidaria, pero absolutamente clara y acertada.”

“El problema es doble: económico y político. Hay que diseñar una estrategia económica que permita resistir esos 4/5 años de estrangulamiento financiero y económico de Washington, y encontrar un político progresista con una agenda centrista, que sea aceptable para el sandinismo y el centro político del país. El único que puede cumplir con este papel es Humberto Ortega. Y creo que tiene ganas de hacerlo, porque ve el desgaste del modelo y de los personajes. Lo digo sin preferencias o lealtades personales. Creo que Humberto se equivocó en la estrategia militar contra los contras –que debía haber sido como la de Fidel contra los subversivos del Escambray– al igual, como creo que el entonces Comandante Bayardo (Arce Castaño) se equivocó totalmente en entender el proyecto subversivo de Reagan y, en consecuencia, no supo manejar adecuadamente la contrainteligencia militar. Pero, mi comentario actual abstrae de esas cosas del pasado y se centra en lo que pienso es el perfil político objetivamente necesario ahora para salvar al sandinismo como proyecto histórico, en los próximos 4/5 años.

5. Estrategia económica de salvación, 2016

El elemento esencial de una estrategia de sobrevivencia económica para los próximos 4-5 años de la agresión, consistía en mantener la dinámica macroeconómica. Ante el previsible colapso de la economía venezolana –cuyas importaciones agropecuarias y generosos subsidios energéticos sostenían la coyuntura económica nicaragüense–, bajo el inepto régimen de Maduro, el único megaproyecto económico-financiero disponible y con el volumen suficiente para ser autosustentable, era el Canal transoceánico, con China.

6. China apoya Canal transoceánico

Daniel había autorizado a uno de sus hijos empresariales, contactar capitalistas privados e instancias oficiales chinas para realizar el proyecto. Ambos receptores chinos reaccionaron positivamente a la gestión. Llegaron también los emisarios gringos a Managua. Algunos de ellos, antiguos constructores de escuadrones de la muerte en Centroamérica y ahora, trajeados lobbyistas del imperio, es decir, dignos representantes de la corrupción institucionalizada del imperio. Su mensaje era, que Washington no iba a bloquear la construcción, siempre y cuando se respetaran sus intereses en la administración final del Canal. En pocas palabras, un modus vivendi semejante a la modalidad del Canal de Panamá y del Canal de Suez. Era, por supuesto, sólo la mitad de la verdad. Clandestinamente, la CIA ya estaba organizando a campesinos, ecologistas, estudiantes y sectores ex sandinistas en un amplio frente anti-Orteguista que, llegado el momento, podría movilizarse para una “primavera árabe” contra el gobierno.

Con todo, era una oportunidad histórica, para consolidar el Sandinismo como fuerza hegemónica en el país, mediante una operación de audacia napoleónica. Se tenía que romper relaciones diplomáticas con Taiwan y establecerlas con la República Popular de China, ofertándole como premio a Beijing los yacimientos energéticos encontrados en las costas de Nicaragua. Ortega tenía su oportunidad de oro para consolidarse. Pero, la dejó pasar. Su caída y la de su pareja es el precio que ahora paga.

7. La puerta de la Historia se cierra

Es una coyuntura histórica única para realizar el proyecto, le escribí al comandante sandinista, por los siguientes contextos favorables. 1. René Nuñez, el influyente presidente de la Asamblea Nacional desde el año 2008, falleció el 10 de septiembre de 2016. Nuñez había sido el principal operador de los intereses de Taiwan en Nicaragua que bloqueaba el acercamiento a Beijing. 2. El Nica Act, promovido por la mafia monroeista y anti-cubana de Miami, era un acto de agresión violatorio del derecho internacional, contra Nicaragua. 3. La nueva presidenta de Taiwan, Tsai Ing Wen, operadora neocon de la mafia monroeista de Miami y Washington, había cancelado públicamente en septiembre el “One China Consensus” de 1992, dándole un casus belli (razón de guerra) a Beijing. Last but not least, la apología pragmática global para los medios sería, que no se podía emplear miles de extranjeros asiáticos y arriesgar una inversión gigantesca, sin garantías inter-estatales, es decir, sin relaciones oficiales con China. Un buen momento para cambiar las relaciones diplomáticas, sería el inicio de las obras en Brito Rivas. Ayudaba también, el ejemplo de Costa Rica. Cuando un emisario chino preguntó al Presidente Oscar Arias –alcahuete de los gringos en la guerra criminal contra los sandinistas, premiado con el Premio Nobel de la Paz– qué quería para cambiar sus relaciones diplomáticas con Taiwan hacia la República Popular de China, Arias pidió un estadio de futbol. Se lo dieron (2007) y Costa Rica se volvió aliado de China.

8. La profecía

Finalmente, “el tiempo es clave”, terminé mi misiva. “Si tu logras convencer a Daniel, directamente, que acepte el escenario y se mueva rápidamente con los amigos poderosos globales (no los latinoamericanos), creo que se puede salvar la cosa. Si no lo logras, habrá un déjâ vu de la trágica experiencia de los 80 (sin armas, probablemente).” Este es el déjâ vu que vivimos ahora.

9. La arrogancia del poder

Una noche, en una cena en la capital mexicana, un amigo, Ministro de Relaciones Exteriores, me dijo: “Heinz, el problema que tienes con los presidentes latinoamericanos es que dicen, que tú quieres que hagan lo que tú dices.”

Creo modestamente, que es al revés. Cuando se hacen presidentes, ya no quieren escuchar voces críticas, aunque sean amigas. Sólo tienen oídos para los lambiscones cortesanos que los rodean. Esto es lo que el senador Fulbright llamaba the arrogance of power — la arrogancia del poder. Maduro, Ortega, Correa y demás representantes del “progresismo” criollo sufren de esa hybris (desmesura). La caída es el precio que pagan.

Por: Heinz Dieterich

La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
Rubén Darío, Sonatina

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