Desestabilizadores de siempre

“Así palabras como ‘disidencia’, ‘desacuerdo’, ‘crítica’ y ‘protesta’ desaparecen del diccionario cuando el gobierno las fusiona con ‘desestabilización’, ‘imperialismo’, ‘golpismo’ y ‘conspiración mediática’. Así el significado de ‘pueblo’ es reducido al extremo de que no incluye ya a todos los ciudadanos sino solo a los seguidores de Big Brother”. Alejandro Tarre. Profecías de Orwell

Leo en la prensa unas declaraciones recientes del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, en las cuales afirma que los rumores de golpe de Estado en las redes sociales promueven la desestabilización, y añade que el bloqueo económico y la persecución financiera contra Venezuela impiden abrir un canal humanitario.

Leo otras de hace pocos días del presidente de la Comisión de Desarrollo Social de la Asamblea Nacional, José Manuel Olivares, acerca de la precariedad del estado de los hospitales públicos del país, el uso de la salud como bandera política y el ocultamiento por parte del gobierno de la dramática verdad de los venezolanos que día a día mueren por falta de insumos y medicinas.

Después de ambas lecturas, uno se pregunta: ¿quiénes son en verdad los desestabilizadores? ¿Acaso esas dos noticias no nos remiten a hechos que son producto de la real y profunda desestabilización que hemos vivido en el país con el régimen actual? ¿No tienen que ver esos acontecimientos con la destrucción que han sufrido nuestras instituciones en las dos últimas décadas?

A propósito de las detenciones y del encarcelamiento de varios militares acusados de rebelión y traición a la patria, Padrino López nos ofrece la imagen ficticia de una FAN en la que reina una absoluta estabilidad y están ausentes los signos de la descomposición y destrucción que observamos en los otros ámbitos institucionales de la vida del país. Todo lo que desentone o no encaje en esta imagen resulta un elemento de desestabilización para dicho ministro. Todo lo que cuestione esa supuesta estabilidad institucional en los espacios militares no es más que el producto de la conspiración y los intentos golpistas del imperio en complicidad con sus marionetas en Venezuela. Eso es lo que ventila públicamente ese funcionario, con apego “…a su leal disposición a afirmar que lo negro es blanco cuando la disciplina del Partido así lo exige” (Orwell, 1984).

Ocultar descaradamente la verdad, repetir una y otra vez la misma mentira, sí contribuye a una mayor desestabilización con gravísimas consecuencias, tanto para las instituciones como para los ciudadanos. Decir que no se abre un canal de ayuda humanitaria en Venezuela porque este país está bloqueado económicamente o es objeto de una persecución financiera (por el imperio, la derecha nacional e internacional, una guerra económica, etc.) no solo es un detestable acto de cinismo, es también un acto criminal del régimen en las actuales circunstancias, cuando son muchos los venezolanos que sufren y hasta mueren cada día porque no pueden conseguir o comprar los alimentos y medicamentos que necesitan.

No desestabiliza la denuncia de la tragedia por parte de José Manuel Olivares, sino el empeño de negar con tanta indolencia esa cruel realidad por quienes la han causado con sus nefastas políticas. Y mucho más cuando recurren a una mentira para no permitir la ayuda humanitaria internacional que contribuya a paliarla, pues están interesados más bien en sacarle el mayor provecho político a esa tragedia en tiempos de campaña electoral.

Desestabilizadores y conspiradores de oficio de ayer son los mismos que hoy usurpan el poder y aspiran a mantenerlo a troche y moche en contra de la mayoría.

narvaez.eleazar@gmail.com

@eleazarnarvaez

EL NACIONAL

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