Luis Velázquez Alvaray: Las cenizas del país

El laboratorio de ciencias sociales que dirige el científico Roberto Briceño León, presenta un análisis de la realidad venezolana, denominado ENCOVI 2017. Una revisión de este trabajo nos lleva a una conclusión: Este bandidaje ha convertido nuestro país en un despojo.

La gran consulta nacional arroja que la violencia se ha disparado en el país aterradoramente. Nueve de cada diez habitantes señalan, lo que además todos los días es visible en las calles: muertes violentas, con especial participación de los cuerpos represivos del Estado y paramilitares, actuando a sus anchas y entronizando la barbarie.

Es increíble que cada día mueran 43 jóvenes por causas violentas solamente, sin considerar el hambre y la siniestra situación de la salud, que nos está dejando sin futuro. Un resumen de esta investigación desnuda la difícil situación:

· A 87% aumentó la pobreza.

• 64.3% de la población perdió peso en 2017, con un promedio de 11 kg.

• De 78 a 71% cayó la cobertura a la población en edad escolar (3 a 24 años), el grupo de 12 a 17 años presenta 15% de rezago severo.

• 39% confiesa faltar a la escuela por no tener comida, 4 de 10 alumnos venezolanos.

• En 60% se amplió la brecha entre las madres más y menos pobres en cuanto a control pre-natal de sus embarazos.

• El 68% de la población no tiene ningún tipo de póliza de salud.

• El arroz se convirtió en el principal cereal consumido.

• Aumentó el consumo de tubérculos, la yuca constituye un 70% de la ingesta.

• 70.8% declara que los alimentos que adquiere son insuficientes.

• 70% declara no comer de forma saludable y balanceada.

• 63.2% ha obviado una comida al día o reducido porciones.

• 78,6% ha comido menos porque no consigue los productos

• 61.2% se acuesta con hambre por falta de dinero.

• En general, 80% de los hogares presentan inseguridad alimentaria”.

Se ha llegado a la situación que hay que tenerle más miedo a los nefarios uniformados, que han ganado el monopolio de las fechorías. De allí que todos estos cuerpos llamados a combatir el delito, son los principales asaltantes, que utilizan el poderoso armamento Estatal, para despojar a los ciudadanos de lo poco que ya les queda, porque el resto se lo han secuestrado los altos representantes de las instituciones gubernamentales, que se han repartido el botín, convirtiendo treinta millones de personas en limosneros, acabando con lo que antiguamente nos caracterizaba como Venezolanos: la convivencia social, bienestar y el respeto a la normatividad.

Los robos y asaltos, las drogas y los secuestros, se multiplican, a tal punto que ya no son noticia y se suceden casi con igual frecuencia en todo el territorio. La gente sabe que los asaltantes son los mismos del gobierno, desde las altas esferas hasta los pranes, que se han repartido el país por islotes, donde imponen sus propias leyes para impulsar sus fechorías.

Todo esto sin contar las zonas fronterizas donde el ELN, los disfrazados de las FARC que se refugian en Venezuela, los Paracos y demás grupos perversos, que trabajan cada uno su zona para compartir las ganancias con los cárteles del gobierno: Terroristas, soles y los cuerpos uniformados, donde funciona por lo menos uno en cada componente.

Se impone un gran esfuerzo tanto nacional como internacional, mediante la intervención humanitaria, para acabar con estas granujas del gran monstruo rojo Cubano.

LA PATILLA

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