Corto y Picante: “Al final del túnel” Por @FariasJoseLuis

El ánimo de los venezolanos no registra signos de recuperación, es un cuerpo deformado por la crisis y gobernado por la abulia en lo político que es el único campo donde se pueden construir las respuestas. El país entero respira el caos y la mugre moral en el que la pandilla gobernante lo ha sumido como producto de su deliberada acción destructiva a consecuencia indetenible del fracaso de un modelo económico y político primitivo. La crisis económica golpea con rudeza a diario, causa los estragos reflejados en los rostros de los ciudadanos de una nación paralizada, el de un conglomerado a la espera de algún mendrugo para saciar su hambre por ser incapaz de producir el mínimo para la supervivencia. Por todos los rincones hay gentes reducidas a escombros humanos paseando su incertidumbre, unos escudriñando en la basura otros merodeando en la desesperación de ganar algunos billetes para dejarlos todos en alguna compra cada día más insuficiente. En medio de este ambiente tan calamitoso en el que pareciera no haber esperanza se torna imperativo arrojar luz para intentar devolver la certidumbre a los ciudadanos.

Poco a poco se van repartiendo dudas sobre el destino, la incertidumbre se entrega en una rara mezcla en forma de silencio opositor, estridencia gobernante y sordera ciudadana. Todo se mueve sin orden ni concierto, con la torpeza que produce rechazo, sin la ruta que oriente el andar ciudadano, es el desplazamiento en la oscuridad que enceguece al recién entrado en ella, nunca se sabe hacia dónde se va ni conqué pertrechos ir a un destino cierto. He hablado de hacer luz, de alumbrar el sendero, lo cual podría ser un nuevo engaño para arribar a un nuevo desmadre de la esperanza. Aunque no es exactamente esa la idea sino la de animar o reanimar en torno a la recuperación de la confianza en que si se puede dejar atrás la pesadilla.

Hablo de que en este momento de mayor oscuridad puede estar cerca la sorpresa del alba, y paso a decirlo de modo sencillo: en la negociación que anda en ciernes en la República Dominicana pudiera venir un halo de luz que ilumine el camino. El gobierno que engreído por su triunfo fraudulento al día siguiente del 15 de octubre se negó a sentarse anda dispuesto a hacerlo ahora. ¿Por qué? La inminencia del default lo pone de nuevo contra las cuerdas y tendrá que entregar garantías suficientes para unas elecciones presidenciales limpias en febrero próximo a cambio de un posible aval de la Asamblea Nacional para la renegociar la deuda externa? Puesto que no hay forma de negociar la deuda sin la Asamblea Nacional. La dirigencia opositora tiene una poderosa carta en sus manos que esperamos sepa usar responsablemente y con la audacia suficiente poniendo de lado sus legítimos intereses, para devolver la república democrática liberal a la nación y sus ciudadanos. Pareciera ser una última oportunidad, estamos en manos de cómo conduzcan el timón los amigos Borges, Ramos, López y Rosales. Amanecerá y veremos.

LA PATILLA

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