Edward Rodríguez: Padrino y su Tucano

Aún un poco ensordecido por el ruido del motor del avión Tucano en el que se montó Vladimir Padrino, este fin de semana para enviar una “contundente amenaza” al Imperio yanqui, redacto este artículo.

No he podido dejar de ver el video que publicó el aventurero ministro de defensa en las redes sociales, y me pregunto si tal advertencia daría más risa o más miedo al pueblo estadounidense o al mismísimo Presidente Donald Trump.

Seguramente al mayor general le vendieron la idea de aprovechar el ejercicio militar para lanzar el ultimátum: “si no te vencen, venceremos”; bueno, yo creo que ya de arrancada estamos vencidos.

Aunque la acción es inevitablemente risible, por lo menos pudieron guardar las apariencias y en vez montarlo en un Tucano, avión de ataque ligero, y además adquiridos en el año 1986; pudo subirse a Sukhoi o un F-16, una aeronave con más potencia; pero como no sabemos en realidad qué pasó, podemos presumir que el ministro de sintió más cómodo en el Tucano, o simplemente era un chistecito de fin de semana.

Lo cierto es que desde que el Presidente de Estados Unidos anunció la posibilidad de una intervención militar en Venezuela, el gobierno de Nicolás festejó dicha amenaza porque la convirtió en una conveniente fortaleza de cara a las elecciones regionales. Ahora con más razón, todo es y será culpa del Imperio “mesmo”.

Sin lugar a dudas esas palabras de Trump sólo representan una bravuconada más, un anuncio irresponsable e improvisado como suele manejar esta administración de la primera potencia del mundo, en vez de beneficiar al pueblo venezolano lo que hace es crear más incertidumbre.

La estrategia del régimen es movernos por la arena de la confrontación, de la guerra asimétrica, del despliegue de tropas a las fronteras, de la preparación para el conflicto que nunca va llegar. Es parte de la campaña de distracción.

Por eso, a lo mejor, volveremos a ver las fulanas maniobras y los tanques en terrenos fangosos disparando a “enemigos de cartón” pero al fin y al cabo un ejercicio con más características mediáticas, que militares.

Recuerdo que como corresponsal de Rctv en el Zulia en varias oportunidades nos desplazamos a Paraguachón, cada vez que al Presidente Chávez le daba por cerrar las fronteras con Colombia cuando tenía alguna diferencia con su homólogo, Álvaro Uribe.

Lo que veíamos en la vía hacia la frontera eran alcabalas con tres o cuatro reclutas, y gandolas remolcando tanques sin batería que apostaban en la Troncal. A primera vista generaba impacto, pero a los cinco minutos se esfumaba. Gracias a Dios nunca hubo confrontación.

Preocupante y tristemente las amenazas militares de la Revolución parecieran sólo ser un chiste para provocar la risa de propios y extraños.

Que el aturdidor ruido del motor del súper Tucano del año 1986 desde donde el ministro Padrino López habló el fin de semana no nos distraiga; sigamos en lo nuestro: elecciones regionales, calle y presión internacional porque eso sí es la verdadera amenaza contra el régimen de Nicolás y ellos lo saben. Cambio y fuera.

Edward Rodríguez

@edwardr74

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