Pedro Vicente Castro Guillen: Las fabulaciones de Nicolás

Para quien pudo soportar la larga perorata de Nicolás Maduro (distinto de cualquier militante del oficialismo por supuesto) el día jueves pasado en la asamblea comunal fueron más que evidente las fabulaciones sobre el “camino de lucha hacia el logro de la comunal”, presentada en una épica rocambolesca de episodios inexistentes de conspiraciones imaginadas, toda una pieza de imaginación gaseosa sin ningún fundamento en la realidad, que por lo demás, es la única manera de vender la imposición de la comunal como un éxito.

Pero, la verdad es que la imposición de la asamblea comunal ha sido el ejercicio de auto-devastación política más insensato intentado por élite gobernante alguna en la historia. El oficialismo en su desatino por imponer un proyecto que no le va a servir para nada en tanto que no es reconocida su legalidad y legitimidad por las naciones democráticas y para China y Rusia resulta un ejercicio político demasiado costoso como para seguir respaldando; ha terminado con un proceso de profundo resquebrajamiento interno: Maduro, Diosdado;  además de con una ruptura irreconciliable con sectores importantes del chavismo como es el que representan sectores como la Fiscal General de la República, Cliver Alcalá, Rodríguez Torres, Marea Socialista y REDES entre otros.

Pero además fue llevado a persistir en el desafuero de la represión desatada en los barrios populares esos que el mismo chavismo consideraba territorios liberados. La represión desmedida en los sectores populares de Petare, La vega, Catia, El Valle, por sólo mencionar algunos de los más emblemáticos lleva al chavismo a terminar de perder su base social que fue su capital más preciado y donde se podía fundamentar alguna reivindicación o justificación histórica progresista de un régimen autodenominado socialista en el eje de izquierda radical. Esto solo hablando de la ciudad de Caracas, porque el proceso de demolición a que la represión del régimen a reducido a Estados completos del interior, como son los casos de Mérida, Táchira, Carabobo, Lara, entre otros, dejan pálidas las oleadas represivas en la capital.

El sin sentido de imponer a sangre y fuego un proyecto de comunista al estilo cubano en un país quebrado económicamente, sin comida, sin medicina, con una industria petrolera sometida a múltiples amenazas de todo signo, con una hiperinflación que cada día se come inmisericorde las posibilidades de sobrevivencia de los ciudadanos, un país con unos niveles de inseguridad que lo convierten en el primero en el mundo, hacen que las posibilidades de éxito de semejante desatino sea muy cercanas a cero por no decir nulas.

Porque todo lo descrito anteriormente nos indican que este proyecto castro-comunista va de salida porque él mismo ha contribuido a socavar cualquier posibilidad de permanecer en el poder. Los niveles de aceptación de Nicolás Maduro apenas alcanza el 17%, no es sólo que crecen y se expanden al interior de sectores sociales antes identificados con el chavismo sino que crece en intensidad en toda la población agobiada por las más agudas calamidades. Cualquier posibilidad de que los ciudadanos acepten sumisamente someterse a un régimen desquiciado como el que preside Nicolás Maduro es inexistente.

La asamblea comunal le ha costado al régimen no sólo la pérdida de importantes apoyos internacionales en la región, sino que logro calzar los puntos para ser considerado como una dictadura pura y dura por las más importantes naciones latinoamericanas, europeas y los EE.UU. Hoy desde esos mismos países se toman medidas contra funcionarios del régimen y se habla de tomar medidas contra el país con una naturalidad que a cualquiera hubiese asombrado apenas un año atrás. La asamblea comunal ha cerrado un férreo cerco sobre el régimen que además tiene una características extremadamente notable, no concita, no galvaniza entre la población ninguna reacción política o emocional antimperialista que es el caballito de batalla de todo régimen de izquierda cuando se siente amenazado desde el exterior.

Lo más protuberante en este proceso de desintegración del régimen es que por los eventos que aún se cuelan en la redes sociales se puede observar que el descontento militar comienza a surgir a hacerse presente como un elemento más del proceso de descomposición del castro-comunismo, porque es en el sector militar el único en que encuentra sostén el oficialismo. La asamblea comunal y el proceso de represión violenta e inescrupulosa que tuvo que desplegarse para su imposición está llevando a que se manifieste abiertamente el descontento dentro del mundo militar acabando con la ficción de que ese sector esta monolíticamente con el proceso ¡Parece no ser el caso!

La asamblea comunal más que una victoria es un proceso iatrogénico que ha ampliado y profundizado la crisis terminal del régimen, los ciudadanos no debemos ser víctimas de la creencia en la victoria de Nicolás Maduro, al contrario debemos prepararnos para nuevas procesos de lucha, que hoy entro en una fase menguada como resultado de un proceso represivo extremadamente brutal que debe llevarnos a nuevas, mejores y más creativas formas de auto-organización, aprender de la experiencia y mantener la unidad política y la unidad de propósito que es la salida del régimen y la reconquista de una sociedad democrática y de una República Libre y Soberana.

Pedro Vicente Castro Guillen                 @pedrovcastrog

LA PATILLA

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