Pran de El Rodeo demanda control total del penal

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Poco a poco se van desvaneciendo las ansias de poder que tiene Francisco Antonio Medina Sivira, de 20 años, alias “El Pollo”, líder de la toma del penal El Rodeo II, desde la mañana del viernes 16 de octubre.

Su exigencia fue directa: que le cedieran el control del penal para él administrarlo mejor. No cree en el nuevo régimen penitenciario impuesto por la ministra Iris Varela.

Eso manifestaron fuentes extraoficiales del Ministerio de Servicios Penitenciarios, que se mantienen en las afueras del centro de reclusión formando parte de la mesa de negociaciones que se lleva a cabo, además, con funcionarios del Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo.

El antisocial también ha pidido que se realicen traslados masivos a otros centros penitenciarios del país, y que se implemente un Plan Cayapa.

Las bajas

Desde que se inició el alzamiento el viernes, dos reos han perdido la vida y siete funcionarios resultaron heridos.

Hasta la tarde de ayer quedaban cuatro trabajadores del penal como rehenes. Luego de las negociaciones, los reclusos liberaron a dos.

Mientras tanto, “El Pollo” usa un emisario para comunicarse vía telefónica con los representantes del Gobierno nacional. “Aún no se siente derrotado”, destacó la fuente desde el penal.

Más de 500 internos permanecen bajo el mandato del joven, quien en su haber tiene 19 homicidios cometidos en el estado Lara, entre los meses de abril y agosto de 2013.

De ese total, solo trece le fueron reconocidos en expediente penal. Está recluido en El Rodeo II desde diciembre del año 2013, cuando se recuperó tras haberse disparado con un FAL en el rostro.

Intentó quitarse la vida, la madrugada del 17 de noviembre, en un rancho que utilizaba como guarida ubicado en la población Quebrada Grande del municipio Jiménez, a una hora y media de Quíbor.

Esa decisión la tomó, según él mismo relató a las autoridades que lo rescataron vivo, porque todos sus compañeros de fechorías habían sido asesinados por las policías y solo quedaba él. Se sentía acorralado.

Una vez interno en El Rodeo II, manifestó que se sentía tranquilo y que estaba “estudiando la palabra de Dios”. Se calificó como cristiano y portaba una Biblia bajo el brazo.

Sin embargo, detallaron fuentes extraoficiales, el sujeto se alzó cuando organizó un grupo de reclusos y comenzó a demandar una mejor alimentación, pues la requiere porque perdió la dentadura y parte del paladar cuando se disparó.

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